Información sobre bancos públicos
Un banco del estado de Washington: porque el dinero de sus impuestos debe trabajar para ustedes, no para Wall Street.
Una de las políticas más importantes en las que he trabajado durante los últimos años es la creación de un sistema de financiamiento público sostenible: un banco del estado de Washington de propiedad pública. Todos se enfocan en los ingresos, pero lo que hacemos con esos ingresos una vez que se recaudan es igual de importante, si no más. Un banco estatal garantizaría que nuestros impuestos se utilicen en nuestro beneficio aquí en Washington, en lugar de pagar intereses y comisiones innecesarias a las instituciones financieras de Wall Street. Un banco estatal se basaría en principios bancarios fundamentales para aprovechar nuestra capacidad de financiamiento para proyectos públicos.
Este año, el estado de Washington pagará alrededor de 3 mil millones de dólares en servicio de la deuda a los prestamistas de Wall Street, de quienes nuestro estado toma prestado dinero para nuestro presupuesto de capital y nuestros proyectos de infraestructura. Nuestros gobiernos locales (ciudades, condados y puertos) pagan aún más. Nuestro estado podría tomar prestado el dinero de sí mismo, devolvérselo a sí mismo y reinvertir todo el dinero de los impuestos en el estado.
Este banco le pertenecería a “Nosotros, el pueblo”, en lugar de a los accionistas de Wall Street.
Los bancos estatales son una estrategia de financiamiento público que utilizan la mayoría de los países más desarrollados del mundo para financiar la infraestructura pública y los bienes públicos. Lamentablemente, aquí en Estados Unidos, la mayoría de los estados recurren a bancos comerciales en lugar de a bancos estatales para financiar este tipo de proyectos. Esto representa un grave problema de financiamiento público. Sin embargo, hay una excepción en Estados Unidos: Bank of North Dakota, que ha cumplido con éxito su misión de desarrollo económico y apoyo público durante más de 100 años. Sigue aumentando sus activos e ingresos cada año, y registra un crecimiento y ganancias récord que le pertenecen al pueblo, no a los accionistas privados. El proyecto de ley 5754, que presenté en las sesiones legislativas de 2025 y 2026, sigue el ejemplo de Dakota del Norte.
Un banco depositario estatal de Washington funcionaría como cualquier otro banco: guardaría dinero (nuestros ingresos fiscales) en forma de depósitos y lo utilizaría para respaldar los préstamos que otorgara en beneficio público. Los préstamos se otorgarían para apoyar la misión del banco y para las inversiones en infraestructura y programas que necesitan los ciudadanos.
¿Qué significa esto en la práctica?
- Préstamos a menor costo para proyectos de infraestructura. Dado que se trata del banco del propio estado, los prestatarios podrían obtener mejores tasas de interés para inversiones en infraestructura. Esto promueve la responsabilidad fiscal y permitiría aprovechar mejor cada dólar de los impuestos, lo que se traduce en mejores escuelas, viviendas más accesibles, carreteras y autopistas mejoradas, centros de salud y de cuidados a largo plazo, trenes de alta velocidad, sistemas de agua, alcantarillado y riego, líneas de transmisión de energía, conectividad de telecomunicaciones, intervenciones ambientales y mucho más.
- Las ganancias pertenecen a los habitantes de Washington, no a Wall Street. Las ganancias de un banco estatal volverían a la gente de Washington, no a las bonificaciones de los multimillonarios de Wall Street. Cuando un banco estatal genera ganancias (el Bank of North Dakota tuvo 16 años consecutivos de ganancias récord hasta 2020), el dinero pertenece al estado, donde puede reinvertirse en las prioridades presupuestarias. Esto reduce impuestos y, potencialmente, crea más empleos.
¿Por qué esto aún no ha sucedido?
Los grandes bancos, los corredores de bonos y sus grupos de presión se oponen a la creación de un banco estatal y quieren asegurarse de que los estados les pidan prestado dinero, en lugar de reinvertir los recursos fiscales en el propio estado. Mucho capital significa mucho poder, el cual suele ejercerse fuera de la vista del público, y las campañas de desinformación generan preocupaciones infundadas sobre este modelo.
Pero el miedo a hacer algo diferente a lo que nos ha resultado cómodo es un obstáculo tan grande como los grupos de interés. Lo importante es recordar que los bancos públicos no son un concepto nuevo, sino uno que ya han demostrado su eficacia. Solo necesitamos reunir el valor para hacerlo, porque es el camino más inteligente a seguir para nuestro estado.
Nuestro sistema actual de financiamiento estatal no es sostenible. Nuestro estado no puede permitirse mantener esta infraestructura. Miremos a nuestro alrededor: carreteras, puentes, ofertas de vivienda y escuelas deficientes, en malas condiciones y cada vez más costosos. Hay una forma más inteligente de salir adelante.
El movimiento ciudadano para cambiar este sistema financiero obsoleto y opresivo es una lucha ardua, pero posible. Me comprometo a continuar con este trabajo y a continuar educando a mis electores y colegas sobre cómo un banco estatal es responsable a nivel fiscal y puede ser beneficioso para todos los habitantes de Washington.
Logré incluir una cláusula en el presupuesto operativo complementario de 2026 para formar un grupo de trabajo del banco público, cuyo objetivo será elaborar un plan de implementación para establecer un banco depositario estatal. El grupo contará con expertos en la materia, el director del Washington State Department of Financial Institutions, representantes de las oficinas del tesorero, del auditor y del comisionado de seguros, así como un miembro tanto de la Cámara de Representantes como del Senado.
A continuación, figuran un par de enlaces para obtener más información sobre esta idea:
- Public Banking Institute
- Bank of North Dakota
- KFW (Alemania)
- Sparkassen-Finanzgruppe (Alemania)
- National Infrastructure Bank (una propuesta de banco público para Estados Unidos; consulte también SJM 8001)